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Madura, reflexiona y analiza tu decisión de vender, una vez tomada no crees problemas adicionales

tomateAlgunas decisiones requieren de un mayor plazo de maduración que otras, de una más completa reflexión, de un análisis más exhaustivo y sus consecuencias tienen un número elevado de derivadas.

Una de ellas es la decisión de vender, de desprenderse de algo de tu propiedad, que te pertenece desde hace tiempo: un bien, un activo, una empresa, un negocio.

En ocasiones resulta ser una situación en la que no te sientes cómodo, como si hubieras salido de tu zona de confort pero, esta circunstancia no debería influir en la posible transacción, convirtiendo a la parte vendedora en parte retenedora.

Cuando el proceso de búsqueda de comprador ya está en marcha, el vendedor debe de ser el primer interesado en que la transacción llegue a realizarse lo antes posible y en las mejores condiciones disponibles.

Es más que recomendable que ayude y facilite la operación, entregando toda la documentación relevante para que el comprador pueda valorar la razonabilidad de la inversión a realizar, como puede ser información financiera, proyecciones comerciales, planos, fotos, etc. siempre sujeto al cumplimento de estrictos acuerdos de confidencialidad y a la existencia de una carta de intenciones suficiente si así queda establecido.

Luego, llegada la fase correspondiente, también es preferible que permita el acceso a las instalaciones, al establecimiento o al edificio en cuestión, para que se pueda producir un avance en el proceso, llegando a la obtención de una oferta por parte del potencial comprador.

Siempre surgirán problemas originados por terceros a lo largo de todo el proceso, así que no hay necesidad de que también nos dediquemos a crearlos de manera interna, si queremos que la posible transacción no se complique en exceso.

Javier de Jasso

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